La inclusión, tratamiento
y profundidad de los contenidos que se abordan en la Educación General Básica,
responden a un criterio de pertinencia, es decir, consideran tanto las
características de desarrollo de las niñas y los niños como la secuencia año tras
año de su Enseñanza. Por esta razón a partir de quinto año de Educación General
Básica una vez revisados con anterioridad los temas relacionados con sexualidad
en plantas y animales, se aborda el estudio de la sexualidad humana, con una
perspectiva amplia que involucra la equidad de género, valores y situaciones
afectivas. No se les puede pedir a las niñas y a los niños que cuiden su
cuerpo, si carecen de un conocimiento básico de él, en el que además de tratar
los aspectos anatómicos y fisiológicos, aborden aspectos vinculados con la
promoción de hábitos, actitudes y valores.
La sexualidad es algo que toca a todo el ser humano desde el instante
de su concepción. En el momento que comienza la primera célula, el cigoto, ya
tiene un código genético que la identifica como hombre o como mujer si es xy o
xx, esto implica a todo el desarrollo físico y psíquico de toda persona y
también implica que todo acto humano es un acto sexuado; se hable, se camine,
se piense, todo se hace como hombre o como mujer. Como todo en el ser humano
necesita educarse, la educación sexual es necesaria, pero también es necesario
que todos los que tienen responsabilidad en la formación de niños y de jóvenes
y especialmente los padres, sepan qué clase de educación sexual pueden recibir sus
hijos y estén al tanto para que les llegue con la debida prudencia.
Lo que se debe tener claro es, que la sexualidad es una inclinación al
don de sí y por consiguiente es toda la persona la que se entrega y en esta
entrega se consideran los elementos biológicos, psicológicos, sociales y
espirituales en orden a conseguir una vocación, sólo así la sexualidad será
enriquecedora y gratificante porque implica el darse al otro y no por uno mismo
por placer egoísta.
Educar para el amor, es educar para la castidad, pues la castidad
consiste en el dominio de sí, en la capacidad de dirigir el instinto sexual
hacia el amor y encuadrarlo en el desarrollo de la persona.
Es ese precisamente el punto de partida y punto final de toda
educación, incluyendo naturalmente la educación sexual: la clara concepción de
lo que el ser humano es como persona, su origen y destino trascendente, su
valor y dignidad; la educación para el amor concibe al ser humano como poseedor
de una naturaleza por la cual está llamado a la realización plena de sus
facultades, a la felicidad (la que no puede confundirse con el placer).
Por todo lo anterior la Educación Sexual es parte de la Educación para
el Amor y se enmarca dentro de ella, está subordinada a ella; toma en cuenta
que el ser humano es un ser inteligente y con voluntad, lo cual lo hace un ser
libre, dueño de sí mismo, es un ser responsable, que no puede pertenecer a
otro, que es capaz de un proyecto de vida, que es capaz de comprometerse, de
darse a sí mismo. Un ser cuya naturaleza y dignidad no merece ser utilizada
como una cosa, sino con respeto y Amor.
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Educar para el amor, es educar para la castidad, pues la castidad consiste en el dominio de sí, en la capacidad de dirigir el instinto sexual hacia el amor y encuadrarlo en el desarrollo de la persona.
ResponderEliminartu tema es muy bueno ya que las tics son un buen apoyo para enseñar la sexualidad y temas afines. no te olvides comentar de mis 5 temas
ResponderEliminarExcelente tu tema... es uno de los más difíciles de tratar en el entorno familiar.
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